Actuas

domingo, 27 de diciembre de 2020

SÍNTOMAS PSICOSOMÁTICOS Y TRASTORNOS DURANTE EL EMBARAZO.

 


La mujer  embarazada  necesita  amparo  y protección,  porque  sufre  una  regresión  parcial.  Su  estado despierta  sus angustias  tempranas, principalmente  las  ligadas  a  la  relación  con  su madre.  A menudo,  le  teme porque siente al niño como robado a ella. En otros casos, se puede observar la conducta contraria, de gran apego y sometimiento a la madre. Es otra forma de elaborar el mismo problema. Las tendencias favorables y adversas al embarazo entran en conflicto, se manifiestan en el plano psicológico y psicosomático, provocando angustias y  trastornos  típicos.

a) Trastornos típicos. Para Freud estos trastornos frecuentes durante el embarazo  se producen por la persistencia en el inconsciente de las fantasías infantiles de concepción, del embarazo y del parto, donde el carácter oral y anal  se hace presentes.
●Trastornos de carácter Oral 
-La hiperémesis (vómitos o nauseas) significa un rechazo de la gestación, significan un  intento inconsciente e irracional de abortar por vía oral.
-El antojo se expresa un deseo de reafirmación del embarazo y una defensa contra el deseo de abortar por vía oral.
●Trastornos de carácter Anal.
-En la diarrea, existen tendencias de abortar por vía anal, aunque es un trastorno menos frecuente, ya que algunos autores psicoanalíticos sostienen que en la embarazada aún persiste en su inconsciente la teoría de que el niño es dado a luz por vía anal. En el aborto real, las tendencias inconscientes hostiles al embarazo son tan fuertes que salen victoriosas, actuando sobre los órganos, como por ejemplo las diarreas y los cólicos intensos contraen la matriz y pueden desencadenar un aborto.
-Con el estreñimiento la embarazada se defiende de sus tendencias hostiles de expulsión o de abortar por vía anal, es decir lucha por mantener su embarazo.
b) Angustias en el embarazo y frente al parto.
●Angustia en el embarazo. La  angustia al principio del embarazo se basa en un sentimiento de culpa de haber robado el niño a la madre y en el temor a su venganza. Éste se ve reforzado por la  persistencia en el inconsciente de la fantasía de haberle prohibido embarazarse, por haberle envidiado su capacidad creadora y por haberla odiado si la realizaba, lo cual es común en la adolescencia. Además, al transformarse la niña en madre, el feto toma su papel y se vuelve peligroso al adquirir su propia voracidad y su "monstruosidad"  instintiva.
●Angustia frente al parto. Ahora renacen todos los temores irracionales que acompañaron esencialmente las primeras semanas del embarazo porque la adolescente se siente frente a una etapa final. La angustia frente al parto, es la reviviscencia de la angustia más antigua y arcaica que se conoce, la de la separación de la madre. Es aquí que la embarazada se identifica con su hijo, viviendo el temor de separase de su madre, sintiendo que el hijo pierde a la madre y vive el parto como una pérdida de él. Así mismo, él proceso del parto, a través de un miedo existencial, está, a menudo, cargado de temor a la muerte y al destino. Pasando del dolor, de la incertidumbre y del miedo, se produce una regresión de la mujer a su infancia. Sólo, cuando haya dado a luz lo que lleva dentro y que ella creó, sabrá si su interior estaba intacto, si su madre no la ha castigado, si ella, por su maldad, no perjudicó a su hijo.

Bibliografia.
LANGER M.(1983). Maternidad y sexo, Ed. Paidos.Buenos Aires

jueves, 10 de septiembre de 2020

ACERCA DEL VÍNCULO MADRE-HIJO

 

Este vínculo se establece desde el momento en que la adolescente se entera que está esperando un hijo. Durante el embarazo se constituyen vínculos con "el hijo imaginario", con características ideales y que rara vez se cumplen, en el que nace, lo cual se constituye en trauma para la madre cuando nace un niño malformado o de bajo peso, o cuando él bebé real no es lo que ella esperaba. Esto influye de manera notable en la relación madre-hijo y tiene un papel importante en la vida del bebé. Si el hijo no responde a sus expectativas, será percibido como un fracaso que podrá acarrearles una sensación de extrañeza, indiferencia, desilusión frente al hijo. Acerca del vínculo madre-hijo la adolescente tiene las siguientes dificultades:
• Tienen dificultades para discriminarse del bebé, estableciendo vínculos simbólicos con él y, cuando esta vinculación las agobia, pueden descuidar al niño e incluso maltratarlo.
• Priorizan sus necesidades sobre las del niño, ya que ellas son aún demandantes, y no tienen capacidad de contener a su hijo.
• Toleran muy poco las frustraciones, ya que no comprenden que el bebé no es como ellas quieren que sea, ni hace los que ellas quieren en el momento que quieren.

viernes, 29 de mayo de 2020

LA RELACIÓN DE LA EMBARAZADA CON SU MADRE.


Según la literatura psicoanalítica la constelación familiar que garantice a la niña una evolución sexual favorable, es que ambos padres deben darle bastante cariño, para que ella acepte sin demasiada envidia sus relaciones sexuales. Un padre fuerte y lleno de ternura para con su hija le facilitara abandonar a la madre como objeto amoroso e inclinarse femeninamente hacia él. Una madre feliz con su marido, no se verá en la tentación de poner todo su amor insatisfecho en su hija, sobreestimulándola, ni de rechazarla ni de despreciarla por no ser varón, porque ella misma está contenta con su femineidad. Permitirá a su hija identificarse con una madre cariñosa con los hijos y amante esposo. Por otra parte la maternidad, a través de la identificación con el hijo y una buena relación afectiva con él, brinda a la mujer la mejor posibilidad de superar las frustraciones infantiles sufridas con su propia madre.
Con respecto a lo citado la  autora M. Langer plantea que la relación de la mujer embarazada con su madre, se traslada de la total dependencia infantil a la dependencia de la madurez. La maternidad, la pone en igual nivel que su madre y le da oportunidad de establecer una relación madura con ella, o bien la induce a juzgarla desde su mismo terreno. Es decir, que cuando ésta va a ser o es madre se pueden observar las dos reacciones opuestas:
1. Incremento de la dependencia infantil ó
2. Total independencia de ella.
Además, la responsabilidad por el pequeño bebé da importancia y produce satisfacción e incremento de la autoestima; aunque también implica cierto monto de angustia y culpa por lo que pudiera sucederle al hijo.
Para la autora ninguna sublimación es del todo efectiva en el caso de la maternidad, ya que dentro del hecho de ser mujer va implícito el de ser madre. Recalcando al mismo tiempo, que en la medida en que la mujer, se asuma como hija primero y como madre después, estará facultada biológicamente para reproducir y paralelamente para disfrutar su sexualidad. A esto también han de considerarse las marcas que deja la cultura patriarcal en el vínculo madre-hija, al encerrar a ambas en significaciones devaluadas de la femineidad más allá de la maternidad.
 Bibliografía:
Marie LANGER. Maternidad y sexo, Ed. Paidos; Buenos Aires
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