Actuas

jueves, 10 de septiembre de 2020

ACERCA DEL VÍNCULO MADRE-HIJO

 

Este vínculo se establece desde el momento en que la adolescente se entera que está esperando un hijo. Durante el embarazo se constituyen vínculos con "el hijo imaginario", con características ideales y que rara vez se cumplen, en el que nace, lo cual se constituye en trauma para la madre cuando nace un niño malformado o de bajo peso, o cuando él bebé real no es lo que ella esperaba. Esto influye de manera notable en la relación madre-hijo y tiene un papel importante en la vida del bebé. Si el hijo no responde a sus expectativas, será percibido como un fracaso que podrá acarrearles una sensación de extrañeza, indiferencia, desilusión frente al hijo. Acerca del vínculo madre-hijo la adolescente tiene las siguientes dificultades:
• Tienen dificultades para discriminarse del bebé, estableciendo vínculos simbólicos con él y, cuando esta vinculación las agobia, pueden descuidar al niño e incluso maltratarlo.
• Priorizan sus necesidades sobre las del niño, ya que ellas son aún demandantes, y no tienen capacidad de contener a su hijo.
• Toleran muy poco las frustraciones, ya que no comprenden que el bebé no es como ellas quieren que sea, ni hace los que ellas quieren en el momento que quieren.

viernes, 29 de mayo de 2020

LA RELACIÓN DE LA EMBARAZADA CON SU MADRE.


Según la literatura psicoanalítica la constelación familiar que garantice a la niña una evolución sexual favorable, es que ambos padres deben darle bastante cariño, para que ella acepte sin demasiada envidia sus relaciones sexuales. Un padre fuerte y lleno de ternura para con su hija le facilitara abandonar a la madre como objeto amoroso e inclinarse femeninamente hacia él. Una madre feliz con su marido, no se verá en la tentación de poner todo su amor insatisfecho en su hija, sobreestimulándola, ni de rechazarla ni de despreciarla por no ser varón, porque ella misma está contenta con su femineidad. Permitirá a su hija identificarse con una madre cariñosa con los hijos y amante esposo. Por otra parte la maternidad, a través de la identificación con el hijo y una buena relación afectiva con él, brinda a la mujer la mejor posibilidad de superar las frustraciones infantiles sufridas con su propia madre.
Con respecto a lo citado la  autora M. Langer plantea que la relación de la mujer embarazada con su madre, se traslada de la total dependencia infantil a la dependencia de la madurez. La maternidad, la pone en igual nivel que su madre y le da oportunidad de establecer una relación madura con ella, o bien la induce a juzgarla desde su mismo terreno. Es decir, que cuando ésta va a ser o es madre se pueden observar las dos reacciones opuestas:
1. Incremento de la dependencia infantil ó
2. Total independencia de ella.
Además, la responsabilidad por el pequeño bebé da importancia y produce satisfacción e incremento de la autoestima; aunque también implica cierto monto de angustia y culpa por lo que pudiera sucederle al hijo.
Para la autora ninguna sublimación es del todo efectiva en el caso de la maternidad, ya que dentro del hecho de ser mujer va implícito el de ser madre. Recalcando al mismo tiempo, que en la medida en que la mujer, se asuma como hija primero y como madre después, estará facultada biológicamente para reproducir y paralelamente para disfrutar su sexualidad. A esto también han de considerarse las marcas que deja la cultura patriarcal en el vínculo madre-hija, al encerrar a ambas en significaciones devaluadas de la femineidad más allá de la maternidad.
 Bibliografía:
Marie LANGER. Maternidad y sexo, Ed. Paidos; Buenos Aires

LA CONCEPCIÓN INDESEADA.



La adolescente ante un embarazo no planificado, pero obligada a tener el hijo, está en un conflicto grave. Al concebir busca inconscientemente un castigo para sí misma y una venganza contra su medio ambiente. Obligarla a tener a su hijo, en estas circunstancias es satisfacer esas tendencias destructivas y responsabilizarse de la existencia de un hijo que, tanto por la situación psicológica de su madre frente a ella, como, a menudo, por las dificultades económicas y el rechazo de su medio ambiente. Así mismo para las adolescentes sus embarazos tendrían varias funciones psicológicas:
▪Como una  expresión de su desafío.
▪Se comprobaban a sí mismas que no le preocupaban las prohibiciones de sus padres y de la sociedad.
▪Como una afirmación de su independencia.
▪Se comprobaban a sí mismas que son mujeres y pueden tener hijos.
Por todo lo expuesto se debe considerar, por lo general, la concepción indeseada como un síntoma neurótico, a pesar de la importancia de la actitud del compañero, la ignorancia de la adolescente y otros factores que influyen en el proceso y que pueden, de por sí, estar desvinculados de su neurosis . Se puede decir que la adolescente somatiza su conflicto por medio del embarazo.
Bibliografía:
Marie LANGER. Maternidad y sexo, Ed. Paidos; Buenos Aires
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