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domingo, 12 de enero de 2020
martes, 31 de diciembre de 2019
EL AMOR OBJETAL
En “Introducción del
narcisismo”, Freud, postula, que aún para las mujeres narcisistas, las
que permanecen frías hacia el hombre, hay un camino que lleva al pleno amor de
objeto. En el hijo que dan a luz se les enfrenta una parte de su cuerpo propio
como un objeto extraño al que ahora pueden brindar, desde el narcisismo, el
pleno amor de objeto. Las mujeres entonces, tenderían a amar
narcisísticamente: buscarían ser amadas o bien amar al hijo como extensión de
su propio cuerpo y no como objeto diferenciado.
En este sentido, el
“verdadero amor objetal” femenino se alcanza así vía maternidad, idea que tiene
vastas consecuencias: la gratificación que la madre obtiene por medio del
cuidado del hijo, estaría ligada, por un lado, al proceso identificatorio que
la madre lleva a cabo con el bebé (y que muchas veces hace que lo experimente
como una prolongación de ella misma), pero también, a la posibilidad de recrear
por medio de la relación con el hijo, la propia relación infantil con su madre.
Apareciendo esa situación como la condición básica para el ejercicio de la
maternidad en las niñas. Esta situación se puede entender como un intento de
reedición, desde la adultez, de la relación infantil con la madre, lo cual abre
a la posibilidad de pensar a la maternidad, no solamente como un resarcimiento
de la envidia fálica, en donde ella se encuentra castrada. Así mismo, en su
último trabajo sobre el tema, aclara que la causa más importante de los
trastornos sexuales femeninos radica en conflictos tempranos entre madre e hija.
La niña frustrada oralmente repite más tarde en su vida sexual estas primeras
experiencias traumáticas. Para su inconsciente su vagina puede representar su
boca hambrienta y el pene el pecho frustrante; o puede temer que el pene, a
través de su vagina, aspire como una boca el interior de su cuerpo.
Bibliografia
Sigmund FREUD, Introducción del narcisismo. Tomo XIV. Ed. Amorrortu. Buenos
Aires.1914. Pág. 86
LA MATERNIDAD UNA FORMA DE CUBRIR LA CASTRACIÓN
El psicoanálisis no supone que sea natural que una
mujer desee tener un hijo .Considera que no hay instinto maternal. A partir de
Freud explica el deseo de un hijo como modo de cubrir la
falta de pene. Sosteniendo que el niño entra en la serie de las equivalencias
simbólicas determinadas por la ecuación niño= falo, ecuación en la que se
distingue el pene tanto órgano de lo que sería la premisa universal, la
convicción infantil de que “todos tienen uno”. En la organización genital
infantil, se constituye una de las posibilidades del desenlace por el que la
niña sustituye el deseo de un pene por el deseo de un hijo. Sustitución que da
cuenta de una ecuación simbólica mencionada anteriormente. En sus artículos
sobre la sexualidad femenina, establece su posición sobre el penisneid y su
idea de que el deseo de un hijo viene a suplir la falta de pene, cuya salida
normal del complejo de Edipo, seria por
vía de la maternidad.
Además admite diferencias en la disposición
pulsional, que permiten vislumbrar la posterior naturaleza de la mujer, y
agrega que la niña pequeña es por regla general menos agresiva y porfiada, se
basta menos a sí misma, parece tener más necesidad de que se le demuestre
ternura, por eso es más dependiente,
dócil y toma la posición de objeto ante la posición de sujeto relacionada con
lo masculino.
Bibliografía:
Sigmund FREUD. La organización genital infantil. Ed.
Amorrortu. Buenos Aires .1923. Pág. 146
Sigmund FREUD. Sobre la sexualidad femenina. Ed.
Amorrortu. Buenos Aires .1931. Pág. 232
miércoles, 2 de octubre de 2019
LA SEXUALIDAD FEMENINA.
La tarea de
resignar la zona genital originariamente rectora, el clítoris, por una nueva,
la vagina, complica el desarrollo de la sexualidad femenina. Ahora se aparece
una segunda mudanza de esa índole, el trueque del objeto-madre originario,por
el padre.
1.
Ligazón-madre.
La fase de
la ligazón-madre exclusiva, que puede llamarse preedípica, reclama una
significación muchísimo mayor en la mujer, que en el varón. Ya que la teoría
freudiana asegura que muchas mujeres eligen a su marido de acuerdo con el modelo
del padre o lo colocan en el lugar de éste; pero en el matrimonio repiten con
ese marido, su mala relación con la madre. De hecho, en el curso de esta fase,
el padre no es para la niña mucho más que un rival fastidioso, ya que la madre
es su primer objeto; aunque la hostilidad hacia él nunca alcanza la altura
característica como lo es para el niño.
2. Fases de
la vida sexual femenina.
Lo que
precede a la genitalidad en la infancia, tiene que desenvolverse en la mujer en
torno del clítoris. La vida sexual de la mujer se descompone por regla general
en dos fases: una de carácter masculino y sólo la segunda es la
específicamente femenina. [1]
En el caso
de la mujer al igual que en el varón, tiene que ser la madre, el primer objeto
pues las condiciones primarias de la elección objetal, son iguales en todos los
niños. Pero al final del desarrollo el varón-padre se ha convertido en el nuevo
objeto de amor; vale decir: al cambio de vía sexual de la mujer tiene que
corresponder un cambio de vía en el sexo del objeto.
3.
Mecanismos para el extrañamiento del objeto-madre.
El interés
para Freud, se dirige a los mecanismos que se han vuelto eficaces para el
extrañamiento del objeto-madre, es decir cuando la ligazón-madre (Objeto de
amor) se va a pique (a fundamento):
En primera
línea, han de nombrarse aquí los celos hacia otras personas, hermanitos,
rivales entre quienes también el padre encuentra lugar. La madre la nutrió de
manera insuficiente, la forzó a compartir con otro el amor materno y no cumplió
todas las expectativas de amor que ella esperaba. Ahora bien, un segundo
carácter es que este amor carece propiamente de meta, es incapaz de una
satisfacción plena, por eso está condenado a desembocar en un desengaño y dejar
sitio a una actitud hostil.
Otro motivo,
mucho más específico para el desprendimiento de la madre, resulta del efecto
que el complejo de castración ejerce sobre la pequeña criatura carente de pene,
existiendo el reproche de no haberla dotado de un genital correcto, vale decir,
de haberla parido mujer.
Por último,
la prohibición de masturbarse, se convierte en la ocasión para dejar de
hacerlo, pero también es motivo para rebelarse contra la persona prohibidora,
vale decir, la madre. El aferramiento en la masturbación parece abrir el camino
hacia la masculinidad. El rencor, por haberle impedido el libre quehacer
sexual, desempeña un gran papel en el desasimiento de la madre. Ese mismo
motivo vuelve a producir efectos tras la pubertad, cuando la madre cree su
deber preservar la castidad de la hija.
El tránsito
al objeto-padre se cumple con ayuda de las aspiraciones pasivas, quedando
expedito para la niña el camino hacia el desarrollo de la feminidad, en tanto
no lo angosten los restos de la ligazón-madre preedípica superada. [2]
4.
Orientaciones de desarrollo femenino.
Son diversos
los efectos del complejo de castración en la mujer. Ella reconoce el hecho de
su castración y así, la superioridad del varón y su propia inferioridad, pero
también se revuelve contra esa situación desagradable. De esa actitud dispar
derivan tres orientaciones de desarrollo:
●La primera,
la suspensión de toda la vida sexual. La niña, aterrorizada por la comparación
con el varón, queda descontenta con su clítoris, renuncia a su quehacer fálico
y con él, a la sexualidad en general, así como a buena parte de su virilidad en
otros campos.
●La segunda
línea, la porfiada hiperinsistencia en la virilidad, retiene la masculinidad
amenazada; la esperanza de tener alguna vez un pene persiste hasta épocas increíblemente
tardías, es elevada a la condición de fin vital y la fantasía de ser a pesar de
todo un varón sigue poseyendo a menudo virtud plasmadora durante prolongados
períodos. También este «complejo de masculinidad» de la mujer puede terminar en
una elección de objeto homosexual manifiesta.
●Sólo un
tercer desarrollo, los esbozos de la feminidad definitiva, desemboca en la
final configuración femenina que toma al padre como objeto y así halla la forma
femenina del complejo de Edipo. Por lo tanto, el complejo de Edipo es en la
mujer el resultado final de un desarrollo más prolongado; es creado por él
influjo de la castración.
Bibliografia:
[1] Sigmund
FREUD .Sobre la sexualidad femenina.1931.Ed. Amorrortu. Buenos Aires .Pág. 229.
[2] Sigmund
FREUD .Feminidad.33ª Conferencia. Freud Total Versión Electrónica. Trad. L.
Ballesteros.1933.
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